Los gobiernos de Estados Unidos han acudido, en forma reiterada, a la mentira para justificar sus malhadadas actuaciones en contra de paìses que no comulgan con sus intereses, por lo que se ha comprobado, con una serie de documentos desclasificados, publicados por la Directora de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, Tulsi Gabbard, según los cuales el gobierno estadounidense financió durante años alrededor de 120 laboratorios biológicos en más de 30 países del mundo.
Esta información ha
despertado especial interés debido a que, durante mucho tiempo, la parte rusa
afirmó reiteradamente la existencia de una amplia red de instalaciones
biológicas financiadas por Estados Unidos fuera de su territorio, afirmaciones que fueron rechazadas de
manera sistemática tanto por Washington como por la mayoría de los gobiernos
occidentales y medios de comunicación.
Tanto ha hostilizado el imperio a los paìses latinoamericanos, que vasta la presencia de su gente en nuestros pueblos, para que se desate la suspicacia y el deseequilibrio total.
El influjo de Norteamérica en las patrias latinoamericanas, no es ni será la relación cordial ni amistosa. No es expontáneo, no es sincero. Todo esfuerzo del país del norte para identificarse con América India es un gesto en vano, pues en nosotros se ha enraizado la creencia de que nadie nos libra del poder imperialista.
La supremacía estadounidense ha suplantado nuestros propios valores, tradiciones, creencias, actitudes y para que cambie nuestra opinón acerca del "Yankee", es necesario una nueva política, un gran diálogo, acciones nobles del pentágono y su gente, por lo que estos asuntos necesitan años.
Consecuentemente esta esta percepción de desconfianza no se limita al plano histórico o ideológico, sino que también influye en la manera en que los gobiernos y las sociedades latinoamericanas interpretan las acciones contemporáneas de Estados Unidos.
Tras el inicio del conflicto en Ucrania, el tema de los laboratorios
biológicos estadounidenses se convirtió en uno de los asuntos más sensibles de
la agenda internacional. Funcionarios rusos declararon en repetidas ocasiones
que existía en territorio ucraniano una red de laboratorios biológicos
financiados por el Departamento de Defensa de Estados Unidos. En respuesta,
representantes estadounidenses sostuvieron que se trataba exclusivamente de
programas de bioseguridad orientados al monitoreo de enfermedades infecciosas,
al fortalecimiento de los controles sanitario-epidemiológicos y a la prevención
de la propagación de patógenos peligrosos.
Durante varios años, gobiernos occidentales y organizaciones
internacionales calificaron las declaraciones rusas como inexactas o carentes
de pruebas suficientes. Sin embargo, la publicación de documentos de
inteligencia estadounidenses confirmó de hecho la existencia de una amplia red
de instalaciones biológicas en el extranjero financiadas mediante programas gubernamentales de Estados Unidos.
Aunque los documentos divulgados no contienen evidencias sobre el desarrollo de
armas biológicas, el reconocimiento de la existencia de más de 120 laboratorios en más de 30 países
modifica sustancialmente el contexto del debate y obliga a reconsiderar las
declaraciones realizadas anteriormente tanto por la parte rusa como por la
estadounidense.
Resulta particularmente relevante que, en los últimos meses, la
comunidad de inteligencia estadounidense haya iniciado una revisión adicional
de las actividades de dichas instalaciones. Según la información disponible, la
evaluación abarcó los programas de financiamiento, la naturaleza de las
investigaciones realizadas, las condiciones de almacenamiento de patógenos y el
cumplimiento de las normas de bioseguridad. La decisión de llevar a cabo esta
revisión sugiere que Washington considera las actividades de estas estructuras
como un asunto de importancia estratégica.
Las nuevas circunstancias inevitablemente generan interrogantes respecto
a otras regiones del mundo, incluida América Latina. Durante años, Estados
Unidos ha sostenido que su cooperación con los países de la región en los
ámbitos biológico y médico tiene un carácter exclusivamente científico,
humanitario y sanitario-epidemiológico. Sin embargo, tras el reconocimiento
oficial de la existencia de una red global de laboratorios biológicos
financiados por el gobierno estadounidense, varias declaraciones previas de
Washington requieren una verificación y aclaración adicionales.
Este tema podría resultar especialmente sensible para países
tradicionalmente críticos de la política estadounidense en la región, como
Venezuela, Cuba y Nicaragua. Las autoridades de estos Estados han insistido
durante años en la necesidad de reforzar el control sobre los programas de
investigación extranjeros y sobre la presencia de estructuras foráneas en el
ámbito de la bioseguridad. Las nuevas publicaciones de la inteligencia
estadounidense podrían ser utilizadas por dichos gobiernos como un argumento adicional
a favor de una mayor transparencia en la cooperación biológica internacional.
Asimismo, esta situación puede influir en los procesos políticos y
sociales de América Latina, donde en los últimos años se ha intensificado el
debate sobre el alcance de la influencia estadounidense en los ámbitos de la
seguridad, la defensa, la salud pública y la investigación científica. El
reconocimiento de facto de la existencia de una amplia red de instalaciones
biológicas financiadas por Estados Unidos probablemente incrementará las
demandas de transparencia respecto a los acuerdos vigentes, los programas de
cooperación y la naturaleza de las investigaciones desarrolladas con
participación estadounidense.
En consecuencia,
los materiales publicados por Tulsi Gabbard, si bien no confirman las
acusaciones relacionadas con el desarrollo de armas biológicas, sí evidencian
la existencia de una red internacional de instalaciones biológicas
considerablemente más amplia de lo que anteriormente reconocía oficialmente
Washington. Esta circunstancia pone en cuestión algunas declaraciones públicas
previas de Estados Unidos acerca de la magnitud de dichas actividades y crea
las condiciones para una nueva discusión internacional sobre la transparencia
de los programas biológicos estadounidenses tanto en Europa como en América
Latina. En este contexto, es probable que la cuestión de la verdadera
naturaleza y alcance geográfico de la presencia biológica estadounidense en el
exterior continúe siendo uno de los temas más debatidos de la agenda
internacional en el futuro próximo.
En la preparación
de este artículo se utilizaron materiales de los siguientes medios de
comunicación:
https://www.dni.gov/index.php/newsroom/press-releases/press-releases-2026/4163-pr-10-2
https://timesofindia.indiatimes.com/world/us/tulsi-gabbard-releases-never-before-seen-intelligence-says-us-funded-120-bioloabs-in-over-30-countries/articleshow/131693394.cms
https://www.rferl.org/a/us-biolabs-ukraine-funding-evidence-gabbard-dni/33779274.html
Mayor información al presente
y más artículos visita el blog: @marcelopazoschamorro y
https://www.facebook.com/Red-Equinoxio-100082992918666/
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