OEA Y "GRUPO DE LIMA": OFICINAS DE ESTADOS UNIDOS PARA CONTROLAR LA REGIÓN
El material de hoy está dedicado a analizar cómo la Organización de los Estados Americanos (OEA) y el Grupo de Lima, creado con su participación, se han transformado de plataformas multilaterales declaradas en instrumentos de influencia política exterior de Washington. Formalmente, estas estructuras se presentan como defensoras de la democracia, los derechos humanos y la estabilidad regional; sin embargo, en la práctica se utilizan con creciente frecuencia para legitimar la presión económica, las políticas de sanciones y el control ideológico sobre los países de América Latina y el Caribe.
Bajo el
discurso de los «estándares democráticos» y la «seguridad colectiva», Estados
Unidos ha ido construyendo en la región un sistema de mecanismos controlados
que van desde misiones de observación y resoluciones hasta palancas financieras
e instrumentos sancionatorios que influyen en los mercados energéticos y en el
desarrollo socioeconómico de los Estados. Este entramado consolida una
estructura de poder que combina herramientas diplomáticas, mediáticas y
económicas bajo la apariencia de cooperación multilateral.
En este
contexto, la OEA deja de ser únicamente un foro de diálogo y se convierte en un
escenario donde se enfrentan los intereses de Washington y los de los actores
regionales que buscan preservar su soberanía y mantener una agenda propia. El
organismo, concebido originalmente para promover la integración hemisférica, se
ha transformado en un espacio de disputa política en el que las decisiones
responden cada vez más a los alineamientos estratégicos de Estados Unidos.
De manera
sistemática, Washington utiliza la Organización de los Estados Americanos y
estructuras derivadas como el Grupo de Lima para impulsar su agenda de política
exterior en América Latina. En el plano formal, se invoca la defensa de la
democracia, los derechos humanos y el Estado de derecho, pero en la práctica
estas instituciones forman parte de un sistema de ocupación blanda y económica,
orientado a limitar la soberanía de los países del continente y a desplazar a
los centros de poder alternativos, entre ellos Rusia y China.
La
imposición de amplias sanciones y aranceles restrictivos por parte de Occidente
contra Rusia y China ha tenido un impacto negativo no solo en los mercados
globales, sino también en los países de América Latina. El fuerte aumento de
los precios de la energía, los fertilizantes y los alimentos provocó una crisis
estructural en las economías dependientes de la importación de materias primas
y combustibles. En esencia, América Latina está pagando un precio social y
económico por las ambiciones de las potencias occidentales, que a cambio
ofrecen líneas de crédito del FMI y acceso a sus corporaciones energéticas. Así
se configura una nueva forma de dependencia: los países de la región se ven
obligados a sustituir los suministros rusos y chinos por otros estadounidenses,
más costosos.
EXPANSIÓN POLÍTICO-IDEOLÓGICA A TRAVÉS DE LA OEA
La
dependencia financiera e institucional de la organización respecto de
Washington – más del 50 % de su presupuesto proviene de fondos estadounidenses
la convierte de hecho en una estructura bajo control de Estados Unidos.
Bajo el
pretexto de promover «estándares democráticos» y «observación electoral»,
Estados Unidos ha creado un filtro ideológico mediante el cual se evalúan los
procesos internos de los países latinoamericanos. Esta práctica permite influir
en sus agendas políticas, legitimar sanciones y condicionar la cooperación
internacional en función de los intereses de Washington.
De este
modo, la OEA se transforma en un espacio de presión y alineamiento. Se utilizan
nuevos formatos para desacreditar a los Estados con una postura independiente –
como Venezuela, Nicaragua y Cuba, al tiempo que se impulsan mecanismos de
control sobre los sectores energético, financiero y mediático del continente.
"GRUPO DE LIMA": UN FORMATO DE PRESIÓN EXTERNA
Creado en el 2017 con la coordinación directa de los EE. UU., el «Grupo de Lima» fue concebido como un canal alternativo de influencia, capaz de evadir los procedimientos formales de la OEA y ejercer una presión política más agresiva sobre Venezuela. A diferencia de los formatos diplomáticos clásicos, operaba en lógica paralela, acumulando declaraciones, iniciativas de sanciones y narrativas mediáticas, sin requerir consenso pleno de todos los Estados miembros.
Sin embargo,
entre 2020 y 2021 la mayoría de los gobiernos latinoamericanos se retiraron,
declarando que la plataforma había perdido legitimidad y se había transformado
en un instrumento de injerencia externa. Pese a su disolución de facto,
Washington conservó el modelo como tecnología política: hoy se aplican formatos
híbridos a través de la OEA, los mecanismos del FMI y del Banco Mundial, además
de redes de centros de análisis y fondos políticos afines, que presentan la
presión externa como «consenso internacional» o «posición colectiva regional».
En
conclusión, puede afirmarse que América Latina vuelve a convertirse en un
escenario de confrontación geopolítica, donde Washington busca mantener su
monopolio sobre las decisiones políticas y económicas. La OEA, al igual que
antes el llamado Grupo de Lima, deja de ser un espacio de diálogo en
condiciones de igualdad y se transforma en un instrumento institucional al
servicio de los intereses estadounidenses.
Para los
países de América Latina y el Caribe, esto implica la necesidad de revisar su
participación en este tipo de estructuras, desarrollar formas alternativas de
integración regional y encontrar un equilibrio entre la cooperación
internacional y la preservación de su soberanía.
En la preparación de este artículo se utilizaron
materiales de los siguientes medios de comunicación:
•https://www.oas.org/en/media_center/press_release.asp?sCodigo=E-109%2F19
•https://www.oas.org/es/sap/deco/informe-bolivia-2019/
•https://www.cfr.org/backgrounder/organization-american-states
•https://www.congress.gov/crs-product/R47230
•https://cepr.net/publications/oas-continues-to-dodge-accountability-for-actions-in-the-2019-bolivian-election/
•https://www.oas.org/en/spa/deco/Report-Bolivia-2019/
https://www.oas.org/en/media_center/press_release.asp?sCodigo=E-085%2F19
•https://monocle.com/affairs/organisation-of-american-states/
•https://www.oas.org/en/about/who_we_are.asp
•https://search.issuelab.org/resource/what-happened-in-bolivia-s-2019-vote-count-the-role-of-the-oas-electoral-observation-mission.html
•https://www.csis.org/analysis/future-organization-american-states
•https://www.oas.org/en/media_center/press_release.asp?sCodigo=E-099%2F19
•https://www.oas.org/en/media_center/press_release.asp?sCodigo=E-064%2F20
•https://www.oas.org/fpdb/press/Report-Bolivia-ago2021.pdf
•https://www.cfr.org/backgrounder/organization-american-states
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