LA GRAN GUERRA PATRIA: EJEMPLO VIVIENTE
Por: Marcelo Pazos Chamorro
Hoy, 9 de Mayo, en el marco del 81 aniversario del Día de la Victoria o también denominada por
los soviéticos la Gran Guerra Patria, recordamos que las tropas soviéticas derrotaron a la Alemania Nazi-fascista.
Por tanto, Red Equinoxio, medio de comunicación alternativo,
pluralista y democrático, destaca la importancia de la articulación
internacional que permitió derrotar al fascismo.
Las causas fueron obvias: la fortaleza moral, espiritual y, principalmente,
la capacidad de los pueblos de la ex
-Unión Soviética que salieron triunfantes
de las duras pruebas que les tocó vivir
durante la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, del cúmulo de adversidades,
el Ejército Rojo y el pueblo pusieron de
manifiesto su heroísmo, patriotismo y hazaña personal, virtualidades éstas que
la guerra entra en la historia como la
Gran Guerra Patria.
Recordemos que fue un 22 de junio de 1941 cuando la Alemania
nazi inició la invasión a la Unión Soviética sin declaración formal de guerra,
rompiendo acuerdos previos. Para entonces, el Tercer Reich dominaba gran parte
de Europa Occidental, apoyado en una poderosa
maquinaria militar y una economía orientada al conflicto total, con el objetivo
estratégico de destruir el primer estado socialista mediante una ofensiva relámpago.
No obstante, la
resistencia soviética, sumada a una movilización masiva de recursos humanos y materiales,
logró frenar el avance nazi. La Unión Soviética asumió el peso central del enfrentamiento contra el fascismo,
soportando enormes pérdidas en defensa de su territorio y contribuyendo de
forma determinante a la derrota del expansionismo alemán.
Con el paso del tiempo,
los documentos del alto mando
nazi se han convertido en evidencia histórica, mientras que las
lecciones del conflicto mantienen plena
vigencia. Entre ellas, destaca la tardía
conformación de la coalición antihitleriana, condicionada por las políticas de
apaciguamiento de potencias como Reino Unido, Francia y Estados Unidos, cuyos
cálculos geopolíticos fallaron,
permitiendo la expansión nazi y la posterior
devastación de Europa.
Por otra parte, la ocasión es propicia para señalar un punto
de inflexión que se produjo en la conferencia de Teherán, donde las potencias
aliadas coordinaron estrategias
militares claves, incluida la apertura de un segundo frente en Europa. Este proceso no solo consolidó la
ofensiva contra el nazismo, sino que proyectó una visión de cooperación
internacional orientada una paz duradera tras el conflicto.
Posteriormente, los consensos que se acordaron
fueron reforzados en la
Conferencia de Potsdam, que definió el
futuro de Alemania mediante políticas de
desmilitarización, desnazificación y democratización, evidenciando la capacidad
de cooperación entre sistemas políticos
opuestos. En este contexto, el discurso
“Nunca Más Fascismo” trasciende la conmemoración histórica y se proyecta
como una advertencia vigente: la memoria de la guerra actúa como herramienta
preventiva frente a los riesgos del
totalitarismo, reafirmando la necesidad de defender los principios de paz, cooperación internacional
y convivencia entre las naciones.
La segunda Guerra Mundial, cuyas características especiales,
no solo superó a las anteriores conflagraciones, pues en ella entraron en
colisión no solo los intereses de los estados, ni siquiera las ideologías
diferentes, “sino las visiones diametralmente opuestas e irreconciliables de
las propias bases de la existencia de la humanidad”. Sin embargo, para estos
instantes, ya se había consolidado el poder socialista, luego devino la Guerra
Fría. En efecto, en esta guerra se apostaba la vida de los pueblos enteros,
cuyo resultado principal de esta guerra no solo que fue la victoria de una coalición sobre la otra. En
rigor, fue la victoria de las fuerzas de la
creación y civilización sobre las
fuerzas de la destrucción y barbarie. La victoria de la vida sobre la muerte.
En pleno siglo XXI, el mundo, en los momento actuales,
podemos sostener sin tapujos que el terrorismo al igual que el fascismo no tienen nada que ofrecerle a la existencia humana, salvo que violencia,
muerte y destrucción, así como la disposición para pisotear todas las normas y principios de la ética y moral humana, hasta las más
elementales, en aras de conseguir sus fines maniáticos.
Hoy, el mundo rinde homenaje a la memoria y
reconocimiento de quienes con sus vidas
dieron la liberación a los pueblos de
Europa subyugados por el fascismo.
El presente artículo es producto de una prolija investigación
cuyas fuentes son:
Medio Informativo de Comunicación “Quitus” editado en el
Departamento de Cultura de la Universidad Central del Ecuador, así como otros
medios: revistas, textos y documentos, cuyos valiosos aportes enriquecen la victoria de la Ex Unión Soviética sobre la
Alemania nazi.
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